Actualizado el viernes, 8 diciembre, 2023

La edad no dicta nuestra realidad, pues cada individuo vive su adultez mayor de acuerdo a su bagaje de creencias, su singularidad metabólica, sus rutinas y su estilo de vida. Y además, el entorno en el que nos desenvolvemos también influye en la forma en que percibimos y vivimos la vejez.

Estas reflexiones se plasman en la perspicaz contribución de Esteban Villamayor, quien nos invita a repensar el retiro laboral y la vejez en busca de una nueva y enriquecedora realidad.

Artículo escrito por Esteban Villamayor (*). Buenos Aires, julio de 2023

Hasta hace no mucho se pensaba que cuando las personas alcanzaban los 60 años se volvían más débiles, menos útiles a la sociedad y representaban una carga. Es probable que algunas sean así, pero la gran mayoría no. Por lo general son personas que no solamente viven más, sino que están saludables y activas hasta el último de sus días.

Hay en esto una clara relación con la expectativa de vida cuyo horizonte de crecimiento sorprende a la sociedad año tras año gracias al cambio de condiciones que trae la tecnología y la biomedicina. Y no es desacertado decir que se vive una nueva longevidad que pide un protagonismo que representa la ruptura de un paradigma para este grupo etario.

La edad no determina nuestra esencia ni nuestro potencial

Debemos convenir que socialmente la vejez tiene mala prensa. Nadie quiere ser viejo o sentirse viejo. Es importante tener en cuenta al tratar el tema de la vejez que no existe una característica que sea universal para todas las personas. Así como cada individuo es un ser único también en la vejez hay muchas manifestaciones que la hacen diferir entre una y otra persona.

La oficina de estadística de la Unión Europea, Eurostat, publicó en 2022 una información sobre las personas mayores basada en actitudes, creencias y patrones de comportamiento. En ella, indica las edades estimadas de ingreso a la vejez según los países. A modo de ejemplo se citan: Turquía 56, Alemania 62, España y Suecia 63, Países Bajos 64, Bélgica, Suiza y Portugal 66.

En un documento de la CEPAL que analiza el envejecimiento en las sociedades latinoamericanas y del Caribe, señala la disparidad sociodemográfica que existe entre los países de la región considerando etnias, culturas, servicios de salud y mercados laborales para tipificar edades de envejecimiento. (**).

No siempre existe una concordancia entre la edad cronológica, biológica, psicológica y sociológica, cada individuo envejece de manera única y personal

Téngase en cuenta que cuando se habla de la edad en realidad nos estamos refiriendo a un concepto complejo que comprende la edad cronológica (esa que indica nuestro documento de identidad), la edad biológica (la que tiene por su condición de salud nuestro organismo), la edad psicológica (cómo me siento o percibo en mi comportamiento) y la edad sociológica (la que el grupo social ve cuando interactúo). Resulta válido mencionar que es muy raro que exista plena coincidencia entre ellas.

El contenido de este artículo hace referencia al retiro laboral (o jubilación para quien trabaja en relación de dependencia) y tal como está planteado hoy en la legislación, establece de manera compulsiva la salida del mercado laboral. Implica el apartamiento involuntario de un universo que tiene múltiples interrelaciones con profundo significado individual y colectivo.

Reconocer que la experiencia acumulada a lo largo de los años aporta sabiduría y valor a la sociedad

¿Adónde va la gente cuando se retira del trabajo cotidiano que ha realizado durante la mayor parte de su vida? No es desatinado pensar que hay en esa situación una pérdida de identidad que probablemente vaya a impactar en su salud en el futuro, en la medida que no se tomen ciertos recaudos para evitar esa incidencia negativa.

Si observamos a nuestro alrededor, podemos ver que hay muchas personas que están plenamente activas más allá de los 70 años. Que están lejos de ser considerados una carga y que a menudo contribuyen mediante su trabajo con su economía personal y con la sociedad.

Pat Thane, investigadora y profesora de historia social contemporánea en el King College de Londres dice. “Este es el mejor momento de la historia para ser viejo, y no hay razón alguna para que no continúe”.

Cada etapa de la vida tiene su propio encanto y oportunidades únicas para crecer y disfrutar

Cada edad vivida en cada tiempo tiene lo suyo. Somos personas que vivimos en momentos históricos diferentes. No se trata ahora de reemplazar el culto a la juventud por el culto a la longevidad. Nada de eso.

Actualmente, la sociedad cuenta con una cantidad numerosa de ciudadanos con rica experiencia y habilidades importantes que pueden ser aprovechados positivamente para su crecimiento y desarrollo: conocimientos específicos, capacidad de aprendizaje, talento para resolver problemas creativamente, motivación y compromiso con las generaciones futuras, entre otros.

Si todo eso se coloca en acción no cabe duda que valdrá la pena pensar en un bienestar más distribuido salvando, claro está, las repercusiones sociales que tendrán los vaivenes de las políticas públicas.

El desafío apasionante de reinventarse a lo largo de la vida

El retiro laboral representa un momento de transición hacia una nueva etapa. El incremento de la expectativa de vida es un cambio fundamental que va a impulsar nuevos cambios en todos los aspectos de la vida.

Frente a esta situación que se nos presenta, ¿qué hacemos?

Podemos derrochar este tiempo quedándonos en la concepción todavía arraigada de que “lo nuestro ya pasó porque cumplimos un ciclo” o bien nos subimos a esta vida longeva y la utilizamos como estímulo para hacer que nuestro lugar en el que vivimos permita a todos envejecer de la mejor manera posible.

 

A algunos les parecerá utópico. Hay un largo camino por recorrer. Usemos nuestras inteligencias emocional y racional para concretar eso que queremos y necesitamos.

El ingreso a la vejez no es un defecto personal, como dijo alguien por ahí. Se trata de una cuestión social que es común a las personas y que requiere de un accionar colectivo donde la interacción con las generaciones más jóvenes tiene un valor central.

El retiro laboral no significa abandonar las ilusiones, sino redescubrir nuevas pasiones

Cuando llega el tiempo del retiro laboral (no significa el retiro de la vida activa) que va de la mano del envejecimiento lógico que plantea la vida ¿en qué o en donde colocamos nuestro propósito futuro?

Tener planes para esta nueva etapa puede ser de utilidad para disminuir el temor a envejecer. Al dejar de lado la actividad que se realizaba, (más de uno deseaba que se terminara), se experimenta una sensación de alivio. Ya no está el cumplimiento de horarios y de obligaciones laborales. Hasta podría decirse que es un momento esperado y que muchos están impacientes por su llegada.

Buena salud y buena actitud: los pilares para vivir plenamente

Si se pone el foco de atención en lo que vendrá, mediante un replanteo de la situación personal, probablemente el temor al envejecimiento y sus consecuencias no sea difícil de digerir. Mirando hacia atrás se puede ver el camino recorrido haciendo una especie de balance del tiempo que se ha vivido.

Quedará por considerar cómo será mi salud en el transcurso de los próximos años, cómo estarán mis ingresos monetarios, cómo me veré yo y cómo me verán los demás porque llegado ese momento es posible que no quiera que mi vida termine. Si bien para esto que se comenta no hay una receta, con buena salud y la actitud correcta existe la probabilidad de que sea esa persona que alguna vez quise haber sido.

Crear una vida comprometida con el altruismo que nos inspire

Si se posee un propósito que nos empuje a llevarlo a cabo facilitará nuestro camino para los próximos años. Ese propósito debe ser construido. La experiencia que tenemos acumulada debe servir para ponerlo en práctica.

Simone de Beauvoir escribió en su libro La Vejez que “Sólo hay una solución para que la vejez no sea una absurda parodia de nuestra vida anterior. Y es pasar a consagrarse a fines que den sentido a nuestra existencia: dedicación a personas, grupos o causas, trabajo social, político, intelectual y creativo”.

Puede interesarte otro artículo sobre: Qué es el altruismo y cómo ejercerlo como terapia

Buscar el sentido de lo que haremos, una tarea para los demás o para mi familia. Apelar a nuestra experiencia o logros para vernos mejor y actuar en consecuencia. Concretar algún proyecto personal. Participar en actividades comunitarias o vecinales según nuestras capacidades. Mantener o incrementar nuestras relaciones interpersonales porque somos seres sociales.

Tengamos como fortalezas para transitar el retiro laboral -cito solamente algunas- la bondad, la gratitud, la integridad, la curiosidad, la capacidad para aprender, la perseverancia y la generosidad.


*Esteban Villamayor es Contador Público. Diplomado en Antropología. Miembro de la Comisión de Profesionales Senior del CPCECABA.

**Envejecimiento en América Latina y el Caribe: inclusión y derechos de las personas mayoresCEPAL, diciembre 2022.
(Pueden ver el informe en este enlace: Envejecimiento en América Latina y el Caribe: inclusión y derechos de las personas mayores (cepal.org)


El equipo de Mayores Conectados desea expresar su profundo agradecimiento a Esteban Villamayor por su valiosa contribución a nuestra comunidad de lectores. Estamos encantados de compartir esta nota enriquecida con mensajes positivos que nos inspiran a ser arquitectos de nuestra propia realidad, generando beneficios tanto para nosotros como para nuestra comunidad.

¿Qué estás planificando o concretando ahora mismo para vivir a pleno esta etapa especial de tu vida?

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