Somos lo que comemos… Generalmente, cuando hace mucho calor no comemos lo mismo que cuando hace mucho frío. Algunas veces nos sentimos desganados y cansados y le achacamos esta sensación al calor, sin pensar en que podemos estar mal alimentados.

 

Es común que no sintamos tanto hambre y por eso, el cuerpo nos pide comidas más frescas. Pero también es cierto que no siempre sabemos “escuchar” al cuerpo.

Si nos equivocamos, es factible que nuestra salud se resienta porque, en gran parte… somos lo que comemos.

A veces, es frecuente que nos hidratemos de manera errónea. Con el calor abusamos de las bebidas cola y del alcohol también, sobre todo de la cerveza. Además, los snacks que suelen acompañar a las bebidas alcohólicas nos dan más sed aún y así entramos en un círculo vicioso.

Es aconsejable tomar un vaso de agua antes de tomar cualquiera de estas bebidas porque…

 

Las bebidas cola y alcohólicas no nos hidratan

El agua es la bebida más aconsejable para mantenerse bien hidratados. Al agua se le puede agregar una variedad de frutos rojos congelados para darle un toque de sabor.

También se puede preparar una limonada casera con agua, el jugo de un limón, una pizca de jengibre y un ramito de menta. Otra bebida que es muy refrescante es el té bien helado, preparado a nuestro gusto. Muchas personas también beben el café con hielo. Cuestión de gustos…

Las vacaciones y el calor hacen que la rutina en nuestra dieta cambie al cometer excesos y desequilibrios. Es por eso que debemos estar atentos y consultar con un profesional para que nos recomiende una dieta equilibrada de acuerdo a las necesidades de cada persona. Porque lo que puede ser bueno para uno, puede no serlo para otro.

 

alimentación saludable en verano

 

Cómo alimentarse en los días de mucho calor

Con la llegada del calor es común que los mayores nos alimentemos poco, porque no tenemos apetito. Como dijimos al principio de la nota, asociamos el cansancio con el calor y no con estar mal alimentados.

Porque no es lo mismo comer poco que comer sano. Pongamos como ejemplo la sandía. Esta es muy sana porque contiene un 95% de agua. Pero si uno almuerza solo sandía estará bien hidratado pero mal alimentado.

 

Hay que seguir una dieta variada y equilibrada

A la hora de preparar una buena ensalada es cuestión de tener mucha creatividad y ver la cantidad de alimentos que podemos mezclar, tanto vegetales como frutas y los alimentos que nos aportan proteínas como queso, legumbres, huevo duro, atún, pollo, frutos secos, semillas, etc.

Los alimentos varían en cada época, por eso es recomendable aprovechar las frutas y verduras de estación. La composición de las mismas puede ser distinta en cuanto a vitaminas y minerales, teniendo en cuenta el clima, las condiciones de cultivo y el estado de maduración.

Hay que prestar mucha atención al tiempo en que el alimento permanece almacenado porque puede modificar su composición nutricional.

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Jugando con los colores…

Diez alimentos verdes saludables

Palta, pimiento verde, pepino, manzana verde, kiwi, habas, espinacas, repollitos de Bruselas, brócoli y té verde. Estos alimentos también se pueden procesar todos juntos y obtendremos un hermoso jugo verde desintoxicante.

Especias y pimientos picantes

Al contrario de lo que uno imagina, estos ingredientes vegetales tienen la virtud de aumentar el calor interno del organismo y provocar abundante sudor. Lo más frío no siempre es lo mejor. Cuando se toman helados o bebidas con hielo, la temperatura del cuerpo baja rápidamente pero el organismo lo contrarresta también rápidamente, aumentándola de manera que la sensación de frescor dure muy poco.

O sea que… las comidas picantes elevan la temperatura corporal hasta igualarla con la del ambiente y esto estimula la circulación de la sangre y provocando más sudor, lo que con su evaporación a través de la piel nos ayuda a refrigerarnos.

 

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Frutos rojos

Los frutos rojos son ricos en antocianinas, pigmentos que les da su color rojizo. Tienen propiedades antiinflamatorias, disminuyen la presión arterial y facilitan la vasodilatación, con lo cual ayudan a bajar la temperatura del cuerpo distribuyendo el flujo sanguíneo a través de la piel y los órganos respiratorios, lo que permite eliminar el exceso de calor.

Además, las antocianinas también colaboran con el metabolismo y reducen el estrés oxidativo de las células, relacionado con la producción interna de calor.

Hábitos para tener en cuenta

Una buena alimentación es más efectiva para la salud y el bienestar si se siguen una serie de hábitos que la complementen:

Comprar de forma adecuada

Es recomendable ir a hacer las compras con listado en mano y sin hambre, para evitar tentaciones y comprar de más.

Comer sin apuro

Comer despacio, tomándose el tiempo para masticar varias veces cada bocado, ayuda a comer menos cantidad y contribuye a mantener un peso adecuado. La comida que llega al estómago mal masticada, produce gases y deteriora el proceso digestivo.

 

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Hidratarse bien

Como bien lo mencionamos anteriormente, es necesario mantenerse bien hidratado, entre otras cosas, para reponer la pérdida de líquido a través de la orina, el sudor y la respiración. Esto variará dependiendo de la edad, el sexo, la actividad física o la temperatura exterior.

Cenar poco

“Desayunar como un rey, almorzar como un príncipe y cenar como un mendigo”. ¿Cuántas veces escuchamos esto y no le hacemos caso? Es conveniente cenar liviano ya que si nos vamos a dormir enseguida de comer, no vamos a gastar las calorías suficientes y, al sentirnos pesados, no tendremos un sueño reparador.

Ejercicio Físico

Siempre hay que hacer algo de ejercicio liviano (caminar, nadar), aprovechando las horas de la mañana bien temprano y las de la noche.

 

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Dormir bien

El dormir bien va de la mano con el comer bien. El buen descanso nos permite recuperarnos del desgaste energético. Lo ideal sería descansar al menos, siete horas por día.

Evitar intoxicaciones alimentarias

El calor también aumenta el riesgo de contaminación de los alimentos, por lo que es necesario extremar las medidas de higiene tanto en la compra como en la conservación y manipulación de los alimentos.

Es importante mirar la fecha de caducidad de los alimentos envasados y dejar para el final de la compra los congelados para evitar que se rompa la cadena de frío. Es imprescindible mantener una estricta higiene tanto en las manos como en la cocina y los utensilios.

 

¿Qué es la dieta Mediterránea?

La Dieta Mediterránea es un estilo de vida equilibrado que reúne recetas, estilos, costumbres, celebraciones, productos típicos y actividades de diversas regiones mediterráneas.

Entre las propiedades más beneficiosas se puede destacar el tipo de grasa que la caracteriza a través del aceite de oliva, del pescado y los frutos secos; los nutrientes principales que guardan los cereales y vegetales como base de los platos principales y carnes o similares como guarnición y la riqueza en micronutrientes que se encuentra en las frutas y verduras de temporada y en las hierbas aromáticas y condimentos.

Así lo reconoció y celebró la UNESCO inscribiendo la Dieta Mediterránea como uno de los elementos de la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

 

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¡Vamos a la feria por nuestras verduras y frutas!

 


⚠ Atención: Es importante dejar en claro que este artículo es solo orientativo, nunca puede reemplazar la consulta con un médico.

 

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