Actualizado el miércoles, 22 diciembre, 2021

¿Tienes algún pariente “difícil”, o familiares poco agradables? ¿Quién no? Creo que en casi todas las familias hay alguna persona especial, complicada, disconforme o quejosa. Pero… también hay alguien conciliador, paciente y dispuesto a mediar.

El asunto es cómo hacer para que, en una reunión familiar, no haya tensiones y nadie pierda la calma. No es tarea fácil pero tampoco imposible.

Cuestiones a tener en cuenta antes de reunirnos en familia

  • Debemos estar preparados y en calma.
  • Tratar de identificar qué tema específico podría sacar de sus cabales al sujeto en cuestión y evitar hacerlo.
  • Llegado el caso de no poder evitar una discusión, ser diplomático y tratar de no confrontar.
  • Saber escuchar.
  • Es preferible ceder que enfrentarse.

como lidiar con familiares

Mantener la calma durante las reuniones familiares

Una persona conflictiva tiene el poder de sacarnos de quicio y hacernos perder la paciencia. Muchas veces hay quienes cargan con sus propios problemas y se desahogan con la primera persona que encuentran. Otras, hay viejos rencores familiares y aprovechan para “sacarlos a la luz”.

Por eso es importante respirar hondo y mantener la calma antes de hablar, para no confrontar. Saber escuchar.

Muchas veces, la falta de entendimiento surge por un error de comunicación, tanto del que emite un comentario como del que lo escucha.

¿Nunca les pasó de decir algo y que la otra persona entienda otra cosa? O, a la inversa, de que una persona nos diga algo y nosotros interpretamos otra cosa. Así es como surgen los malentendidos. Hay que esforzarse mucho para tratar de comprender bien a nuestro interlocutor, qué nos quiso decir (porque no siempre es lo que nos dice) y qué le responderemos para que nos comprenda bien.

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No confrontar puede ser una buena estrategia

Una conversación se torna difícil cuando las partes tratan de imponer su punto de vista. Va por mal camino… Se enciende la luz de alerta y es momento de reflexionar.

Cada persona cree que su verdad es única y la defiende “a capa y espada”. Pero, la única verdad es que no hay “única verdad”. Fulano cree que su verdad es única, Mengano cree que la suya es única y Zutano, la suya. ¡Estamos en problemas!

Lo ideal sería que cada quien exponga su parecer sin imponerse y escuchar con atención lo que dice el otro. Pero, lamentablemente, siempre hay alguien más cerrado y tratará de convencer a la otra persona de que su verdad es la que vale.

Cuando nos topamos con una persona muy tozuda y vemos que la discusión va elevando su tono, es mejor ceder porque, en estos casos, difícilmente se llegará a un acuerdo. Siempre habrá alguien con más calma y sabrá darse cuenta de que no tiene caso seguir con una discusión sinfín.

Tengamos las Fiestas en paz y disfrutemos de lo que realmente vale la pena: algo tan valioso como tener una familia con quien compartir, más allá de las diferencias.

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