Actualizado el miércoles, 13 mayo, 2026
En esta nota hablaremos de cómo nuestro pueblo defendió su soberanía.
El 20 de noviembre de 1845 un puñado de soldados argentinos, pese a la desigualdad de fuerzas, consiguieron frenar una invasión anglo-francesa.
La Batalla de la Vuelta de Obligado, frenó una ofensiva de una numerosa flota anglo-francesa.
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Ventajas de las fuerzas enemigas
Francia e Inglaterra buscaban navegar los ríos interiores para comerciar con el Litoral y Paraguay. Para lograrlo, contaban con una flota poderosa y mejor equipada.
Ante esa amenaza, el gobierno de Juan Manuel de Rosas organizó la resistencia. El 13 de agosto de 1845, Lucio N. Mansilla recibió la orden de preparar baterías artilladas sobre la costa del río Paraná.
El 20 de noviembre, la flota invasora atacó a tres lanchones argentinos que patrullaban la zona. Tras una intensa lluvia de proyectiles, logró avanzar, aunque encontró una fuerte defensa argentina.

Un giro inesperado
Los invasores desembarcaron y enfrentaron una fuerte resistencia argentina. Mansilla cayó herido y fue reemplazado por Juan Bautista Thorne.
Aunque lograron cortar las cadenas, fueron atacados por la caballería de Ramón Rodríguez. Finalmente, con refuerzos, tomaron la posición y se atribuyeron la victoria.
Varias batallas más no le dieron la victoria a los extranjeros
Luego de esta batalla, vinieron otras como las de Paso de El Tonelero, San Lorenzo y Angostura del Quebracho.
No obstante, la flota anglo-francesa logró colocar algunas mercaderías en Corrientes, en rebeldía con Buenos Aires, y Paraguay.
Tras varios meses de haber partido del puerto de Montevideo, las fuerzas invasoras regresaron al mismo puerto.

Los ingleses y franceses se retiran
En 1847, Inglaterra retiró su flota, y un año más tarde lo hizo Francia.




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