Hemos oído hablar mucho sobre la tercera edad. Pero ¿qué es realmente la tercera edad? ¿Será solo lo que nuestra edad cronológica describe? o ¿habrá otra lectura? Sin duda hay mucho más.

Y no es solo ver el vaso medio lleno. Es algo mucho más profundo, algo intrínseco en el ser humano que se aferra a la vida y no solo vivirla, sino disfrutarla. Por eso la percepción si que importa.

Hablar de esto me recuerda una experiencia que vivió una reconocida terapeuta. Ella pedía a sus pacientes que describiera en su próxima visita que cosas lo hacen feliz. Siempre tenía buenas devoluciones pero un día en particular cierto paciente, que era ciego, la sorprendió y le trajo cuatro cuadernos llenos de expresiones que le demostraron que no tenía una discapacidad sino que percibía la vida de una manera asombrosa.

 

Escribió cosas como: 

La temperatura de la ducha en la mañana

La maravilla de secarse el cuerpo con una toalla seca

El poderse meter en una cama con sábanas limpias

El poder acostarse con un pijama limpio

El olor a pan tostado

La textura de la salsa de tomate a la hora del almuerzo

El sol pegándome en la cara cuando camino

El olor al jazmín

Las chispitas de una coca cola pegándome en la nariz

La gentileza de una cajera en el supermercado

 

La edad no te define

Sin duda esto nos da que pensar, nuestra edad no nos define, sino lo que hacemos con nuestra vida. En esta etapa, como en ninguna otra, tienes la experiencia para hacerte cargo de tu derrotero, pero a esto hay que sumarle ganas. Pero ¿de dónde sacamos esas ganas? Bueno, como mostraba en el ejercicio anterior, debes descubrir qué te hace feliz y a partir de allí, empieza la maravillosa experiencia de vivir esta etapa de la vida con plenitud.

 

Crea tu momento

¿Cuánto hace que no te haces un mimo?

¿Te compras algo rico o algo que le guste solo por placer?

¿Te sientas a la mesa adornada con flores y con tus mejores ropas, celebras la vida?

Sin duda será una gran experiencia reencontrarte contigo mismos y darte cuenta de la importancia de ser positivo a la hora de definirte.

Administrar nuestras energías es importante. Ya no corres tras él reloj, estas más relajado, es un privilegio, y lo haz ganado!

 

El hacer cosas por otros también contribuye a nuestra felicidad. Ya lo dijo el sabio: “hay más felicidad en dar que en recibir”. ¿Por qué no buscar alguien a quien tu experiencia pueda enriquecer? Seguramente serás mas feliz de compartir tus vivencias. Tiempo es de lo que dispones, si a eso le agregamos actitud positiva, el resultado será todo ganancia.

 

¡Decide ser feliz! 

Por tanto cada decisión que tomes te afecta directamente, y ser feliz es una decisión que debes abrazar con todas nuestras fuerzas. Y no sólo como último recurso, sino con alegría.

Porque recuerda… la edad no te define!

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