Hace algunos días atrás, conversando con mi médico de cabecera, me comentó el porqué la actividad física hace bien. Al jubilarnos dejamos de caminar. Nuestro oficio de toda la vida pasa a ser secundario. Muchos comenzamos una etapa sedentaria y  “descansamos en demasía”.  Es necesario comprender la importancia de mantenernos activos.

 

Quise saber más sobre el tema, por eso es que me puse investigar por Internet. De mi investigación rescaté algunos puntos importantes:

  • Hay que comenzar de forma ordenada, y con ejercicios adecuados para cada edad
  • Lo primero que debemos hacer es controlar nuestra salud. Con la guía de un médico hacernos un chequeo para saber que estamos en condiciones aptas para la actividad que pretendemos realizar. Hay enfermedades como la artritis y la diabetes que son limitantes pero no excluyentes
  • Controlar nuestro peso. Y si no es el correcto consultar con un especialista que nos ayude a llegar a él
  • Si hemos estado inactivos durante un tiempo largo, comenzar con una actividad aeróbica nos ayudará a ponernos en forma.

 

Cómo y cuánto hacer para no dañarnos

La actividad física fortalece nuestro músculo cardíaco. Debemos comenzar despacio, y hacer de a poco, de menos a más. Caminar a paso continuo, para comenzar servirá. El límite lo ponemos nosotros, teniendo en cuenta que debemos volver, si caminamos 10 cuadras, al volver se convertirán en 20 cuadras caminadas.

Lo aconsejable para comenzar, es ejercitarnos unas dos horas y media por semana, con ejercicios moderados. Con ese tiempo de ejercicio semanal, se evitará la acumulación de grasa en nuestra cintura, que es tan molesta. Hay que recordar, que estamos haciendo ejercicios y no entrenando, que es para sentirnos bien y no para competir.

 

Algunos beneficios que nos brinda

Investigaciones hechas en Estados Unidos, demostraron que:

  • Hacer ejercicios aeróbicos moderadamente intensos, ayuda a fortalecer los músculos y los huesos. Esto es muy importante a nuestra edad, por la pérdida de masa ósea que ocurre con el pasar de los años.
  • La actividad aeróbica moderada previene la aparición de dos tipos de cáncer, el de mamas y el de colon.  Las mujeres que están activas físicamente están menos propensas a desarrollar este tipo de enfermedad. El estar activos ayuda a mantener las células sanas.
  • Para la artritis, se recomienda el uso de algún elemento no muy pesado para ejercitar los músculos.

Mantenernos activos físicamente nos ayudará a mantenernos activos mentalmente. Mejorará nuestros pensamientos, la capacidad de aprender cosas nuevas y, sobre todo a sentirnos mejor anímicamente. Mejora nuestro equilibrio, y el miedo a caernos, cosa muy importante a medida que envejecemos. El ejercicio físico reduce el riesgo de una fractura de cadera, no sólo porque mejora nuestro equilibrio, sino porque fortalece nuestros huesos.

 

A medida que nos vayamos acostumbrando a que realizar una actividad física nos hace bien, podemos ir incrementando el tiempo. Ejercitarnos por ejemplo, de media a una hora, tres a cuatro veces por semana, incrementando la duración de los ejercicios, no el esfuerzo.

 

Animate, solo es cuestión de empezar. Cuando ya hayas comenzado y notes las diferencias favorables, vas a querer hacer más y más.

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